Los chinos son robots

Hace poco he descubierto BlablaCar, una magnífica plataforma para compartir coche que está teniendo mucho éxito. Lo bueno de estos viajes compartidos, además de ahorrar tiempo, dinero y emisiones, es que cada vez conoces gente nueva, de todas las edades y nacionalidades, lo cual puede ser muy enriquecedor. Pero todo tiene su contra, y es que siempre se termina repitiendo el mismo modelo de conversación para romper el hielo, el típico «de dónde eres» o el «¿trabajas o estudias?». En mi caso, cada vez que me preguntan en qué trabajo, la siguiente pregunta suele ser «¿cuántos idiomas hablas?». Después de esto vienen una innumerable ristra de preguntas del estilo: ¡¿hablas chino?! ¿Es difícil hablar chino? ¿Cómo es que te fuiste a china? ¿Cómo se vive en allí? ¿Cómo son los chinos?

La verdad es que yo no soy la persona más habladora del mundo y a veces me dan ganas de no decir nada y ahorrarme el interrogatorio. Pero bueno, hasta ahora no me he atrevido a inventarme una bibliografía alternativa y siempre termino contando mi historia.

Uno de estos viajes en concreto, de Granada a Madrid, fue con una chica súper simpática que conducía una caravana azul. Ella, la chica, era bastante preguntona, buena cualidad para este tipo de situaciones, así que empezó a hacerme las preguntas de turno y cuando le dije que había vivido en China llegó la pregunta irremediable: «¿y cómo es China?». Nunca sé responder este tipo de preguntas porque me parecen demasiado amplias, pero bueno, lo intento.

Después de un rato hablando yo sola, la conductora dejó de hacer preguntas y se quedó pensativa. Quizás lo que le había contado no cuadraba con sus esquemas. Al cabo de un rato, cuando estábamos llegando a Madrid, me dijo lo que pensaba:
Los chinos son como robots, solo trabajan.
«Hola, soy china.»
Pero la cosa no se quedó ahí. La entrada a Madrid la hicimos por Fuenlabrada, donde se encuentra el polígono Cobo Calleja,  o como algunos lo llaman «el Chinatown de Europa», «el mayor punto de comercio al por mayor de la comunidad china en Europa». Y según pasábamos por aquí, la conductora añadió:
Este polígono estaba antes lleno de tiendas españolas, ahora solo hay chinos. 
Me pareció un comentario tan estereotipado que me dejó turuleta. No me esperaba algo así de una hippie conductora de caravanas. «Han venido a quitarnos el trabajo», le faltó decir. Lo que me molesta de este asunto es que la gente habla sin saber nada del tema.

Es cierto que, por poner Cobo Calleja de ejemplo, antes muchos españoles trabajaban allí y han tenido que ir cerrando y dando paso a empresarios chinos, pero, ¿quién va a comprar a las miles de tiendas chinas de este país? Exacto, los españoles. Por otro lado, ¿quién trabaja día y noche, días laborables y festivos? Los chinos. ¿Quienes han sabido salir a flote incluso en mitad de una de las crisis económicas más galopantes de todos los tiempos? La misma respuesta de nuevo.

Es cierto que no son una comunidad que se relacione mucho con los locales pero, ¿no hacemos nosotros lo mismo cuando nos vamos a vivir a otros países? Solo hace falta irse a Londres para ver como los españoles somos casi igual de gregarios. También es verdad que parece que trabajan día y noche, cosa que por lo visto nos parece muy injusto a todos. Bueno, resulta que no todo el mundo tiene la misma mentalidad ni las mismas costumbres. A nosotros nos puede parecer que los chinos no disfrutan la vida, que solo trabajan cual robots, pero quizás no nos hemos parado a pensar que para ellos lo más importante no es el ahora, sino el futuro. Trabajar duro para poder tener una jubilación digna en la que poder disfrutar de todo lo que no pudieron hacer mientras eran jóvenes y estaban en edad de trabajar.

No tenemos por qué estar de acuerdo con esta manera de ver la vida, pero tampoco podemos juzgarlos por ser trabajadores. Tampoco quiero decir que su táctica de tirar precios sea la más ética -a veces a costa de contaminar, usar tóxicos o no respetar los derechos laborales-, pero como decía antes, somos los españoles a los que nos encanta comprar barato y ya no solo eso, hoy en día hay familias que no pueden comprar productos caros, made in Spain, y veo totalmente lógico que se terminen consumiendo productos de menor calidad, como los chinos. Nos guste o no vivimos en un mundo globalizado.


Por último, quería añadir que la comunidad china tampoco lleva tanto tiempo instalada en España, yo misma recuerdo los primeros restaurantes chinos que se abrieron en Granada. Creo que según pasen los años esta comunidad se irá integrando más en la sociedad española y espero que llegue un momento en que dejemos de verlos como una amenaza y los veamos simplemente como unos ciudadanos más.


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Hoy me ha dado por buscar en Twitter el título de mi entrada, en vez de encontrar mi blog esto es lo que he encontrado:







Ay, ¡para qué habré buscado! :(

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